Arquitectura brutalista en la costa
Tras la conquista y ocupación de gran parte de Europa Occidental en 1940 por parte de la Wehrmacht alemana, Hitler ordenó construir una cadena de búnkeres y fortificaciones a lo largo de todo el litoral, desde Noruega hasta la frontera española, para protegerse de los ataques enemigos: el llamado «Muro del Atlántico». A partir de 1943, también se empleó a miles de prisioneros de guerra, trabajadores forzados y reclusos de campos de concentración para completar los proyectos de construcción en condiciones extremadamente duras.
La fotógrafa Annet van der Voort ha fotografiado los restos que aún hoy son visibles en las costas a lo largo de todo el recorrido. Aunque hoy en día la mayoría de los búnkeres se encuentran en estado de abandono, las ruinas siguen siendo testimonio de la megalomanía nazi. El proyecto fotográfico muestra la diversidad arquitectónica, la integración en parte caprichosa en el paisaje costero y la peculiar fascinación que siguen ejerciendo estos testimonios de brutalidad y destrucción.