El nuevo edificio rompe con la continuidad
El nuevo edificio atraviesa como una cuña el histórico arsenal y simboliza así el cambio de época en nuestra historia tras la Segunda Guerra Mundial. Su diseño, con paredes inclinadas, cuestiona los hábitos visuales tradicionales, rompe con las convenciones espaciales y abre nuevas perspectivas. De este modo, el arquitecto Daniel Libeskind plasma en la propia construcción una idea central del Museo de Historia Militar, en el que se reconocen, cuestionan y, cuando es necesario, rompen las visiones heredadas de una historia marcada por la violencia. Con enfoques modernos y multiperspectivos sobre la guerra y la violencia, el recorrido temático situado en el nuevo edificio afronta este desafío de manera directa.